miércoles, 25 de mayo de 2011

La Sal De La Tierra: La Película Más Perseguida en los U.S.A.

Pocas películas en la historia del cine habrán tenido tantos problemas para ser rodadas, montadas y exhibidas como tuvo La Sal de la Tierra (Salt Of The Earth) en los Estados Unidos. Los integrantes del equipo sufrieron amenazas, agresiones, detenciones, deportaciones, prisión...

La Sal de la Tierra cuenta la historia, real, de una huelga minera iniciada en 1951 en Grant County, Nuevo México, contra la Empire Zinc Company. Los motivos de la protesta fueron, entre otros, la diferencia de salario entre los obreros de origen mexicano y los de origen anglosajón y la falta de medidas de seguridad que paliaran los accidentes laborales.


CÓMO SE CONOCIERON LOS CINEASTAS Y LOS MINEROS

Todo empezó cuando tres guionistas de Hollywood, Herbert Biberman, Paul Jarrico y Michael Wilson se plantearon buscar una historia real para una película. Los tres eran militantes comunistas y estaban incluídos en la famosa lista negra de Hollywood de la Era McCarthy, lo que les impedía trabajar en el cine norteamericano.

En el verano del 51, Paul Jarrico conoció a Clinton y Virginia Jenks, dos sindicalistas que habían contribuido a consolidar el sindicato de mineros del metal en Nuevo México y que estaban ayudando a los obreros en la organización de la huelga contra la Empire Zinc Company.

Inmediatamente, P. Jarrico llamó a sus compañeros M. Wilson y H. Biberman. Decidieron que Jarrico sería el productor, Biberman el director y Wilson escribiría el guión.

Clinton Jenks y los mineros se implicaron entusiasmados en el proyecto. Admitieron a los cineastas en las reuniones del sindicato y en sus casas y debatieron y votaron las correcciones del guión junto a Michael Wilson.

A excepción de la actriz mexicana Rosaura Revueltas y algunos actores más, el resto de los papeles serían interpretados por Clinton Jenks, los propios mineros y sus familias.

En cuanto al equipo técnico, como los sindicatos de profesionales de Hollywood prohibieron a sus afiliados trabajar en La Sal de la Tierra, fueron contratados entre los incluídos en la lista negra.


LOS ROJOS DE HOLLYWOOD EN SILVER CITY

Durante las primeras tres semanas el rodaje fue tranquilo. Hasta que un maestro local escribió una carta al Screen Actors Guild y a la Motion Pictures Association of America expresando su preocupación porque, según él, unos comunistas se habían establecido en Grant County y habían engañado a inocentes mexicanos para que trabajasen en un film sedicioso.

Días después el Hollywood Reporter publicó un artículo diciendo que "los rojos de Hollywood están rodando una película de propaganda racial antinorteamericana en Silver City".

Se llegó a decir que la verdadera razón por la que los cineastas estaban allí era la de espiar las pruebas de armas secretas que el ejército norteamericano realizaba en Los Álamos Proving Grounds. Según el senador Jackson, "cuando intentas esconder armas secretas, encuentras concentraciones de comunistas".

Este senador Donald Jackson fue uno de los principales enemigos de La Sal de la Tierra, sobre la que declaró, entre otras cosas, que era "un arma de Rusia", que estaba od"escrita deliberadamente para encender odios raciales" y "si esta película es exhibida en Latinoamérica, Asia e India, hará un daño incalculable no sólo a los Estados Unidos sino a la causa de la libertad en todo el mundo".

A partir de aquí, hubo intentos diarios de arruinar el rodaje: camiones con megáfonos insultando al equipo, avionetas sobrevolando el set con mensajes del tipo: "Sois unos hijos de perra", "acabaremos con todos vosotros", agresiones a miembros del personal por gente del pueblo, intentos de incendiar el material de rodaje...


SI QUIERE UNA REVOLUCIÓN EN ESTE ESTADO, SEÑOR, LA VA A TENER

Una noche Jules Schwerin, ayudante de dirección de Biberman, recibió una llamada telefónica de un desconocido diciendo que si no estaba todo el equipo fuera del condado antes de 24 horas, saldrían en ataúdes de Nuevo México.

Por si esto fuera poco, el sacerdote local que había simpatizado con el proyecto desde el principio, acudió poco después a verle, muy alarmado, porque se acababa de enterar de que unas noches antes, unos 150 vecinos habían jurado sobre la Biblia matarlos a todos.

Jules Schwerin, no quiso despertar a Biberman ni alarmar al resto del equipo pero pidió ayuda a tres dirigentes del sindicato de mineros. Cuando el ayudante de dirección les explicó la situación, los sindicalistas teléfonearon al Gobernador.

Este dijo que le llamaran por la mañana y ya hablarían. Los sindicalistas contestaron "No, señor. Estamos hablando con usted esta noche. Queremos protección militar o policial para mañana por la mañana a las ocho en punto". A lo que el Gobernador contestó: "Supongamos que no estoy de acuerdo". Y los mineros: "Entonces, Gobernador, haremos salir a los 10.000 mineros de las minas de Nuevo México y los armaremos. Si quiere una revolución en este estado, señor, la va a tener". A las ocho de la mañana del día siguiente, 300 policías protegían el rodaje.

La producción pudo seguir pero los problemas continuaron. La actriz protagonista, Rosaura Revueltas fue detenida, sometida a arresto domiciliario y, más tarde, deportada a México. Por lo que tuvieron que rodar las escenas que faltaban con una doble. Rosaura puso después su voz en sesiones clandestinas de doblaje en la habitación de un hotel en México.


CONTINUA EL ACOSO

Consiguieron acabar el rodaje pero los problemas no terminaron: El senador Donald Jackson consultó fuentes del gobierno y de la industria del cine en busca de posibles medios legales de parar el proyecto. Entre las respuestas recibidas había un telegrama del dueño de la RKO, Howard Hugues, que decía que "si el gobierno actúa inmediatamente para impedir que la película salga del país hacia otro lugar donde pueda acabarse, esta película no se terminará". Y añadía una lista de aquellos a los que había que presionar para que no trabajasen en la posproducción de película: laboratorios, proveedores, músicos, técnicos de sonido, dueños de salas de montaje, montadores, etc.

Como los laboratorios rehusaron procesar la película, el productor Paul Jarrico etiquetó las latas de celuloide con falsos títulos y recorrió el país con ellas, consiguiendo procesarlas en diferentes lugares.

El montaje tuvo que hacerse clandestinamente en los Ángeles y alrededores. El segundo de los cuatro montadores que trabajó con ellos era un informador del FBI, lo que les obligó a huir antes de ser detenidos y buscar otro sitio en el que acabar de montar.

Al fin, Biberman, Jarrico y Wilson consiguieron terminar La Sal de la Tierra. ¡Había llegado el momento del estreno!

Entonces las grandes productoras amenazaron con tomar represalias contra cualquier sala que exhibiese la película.

El 14 de marzo se estrenó en un cine de un barrio obrero de Nueva York. Sólo otros doce cines de Estados Unidos se atrevieron a exhibir la película.

Afortunadamente, pudieron sacar copias del país y La Sal de la Tierra llegó a Europa. Ese mismo año ganó el gran premio del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (antigua Checoslovaquia) y Rosaura Revueltas el de mejor actriz.

En 1955 fue seleccionada para su inclusión en el Festival de Edinburgo y le fue concedido el Gran Premio de la Academia de Cine de París.


LA LUCHA SIGUE

En 1956, Biberman, Jarrico y Wilson se embarcaron en una batalla legal contra Howard Hugues, el senador Jackson, los estudios, las distribuidoras (hasta 68 demandados) acusándoles de conspiración para suprimir la película. El caso fue retrasado una y otra vez hasta el otoño de 1964. El 12 de noviembre de ese año, dos meses después, los demandados fueron absueltos y La Sal de la Tierra nunca conseguiría distribución comercial en USA.

En 1992 fue una de las 100 películas escogidas por la Biblioteca del Congreso para su preservación. Hoy día, el National Film Registry la tiene incluída entre las películas norteamericanas "culturalmente significativas".

18 comentarios:

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Conocí esta historia, compa Guionista, a través de un extenso artículo que la extinta revista Nickelodeon le dedicó hace años. Y es un episodio verdaderamente demoledor, muy revelador de ese doble rasero con que Estados Unidos ha funcionado siempre, incluso en sus momentos más gloriosos a favor de la causa de la libertad, y muy significativo acerca de cuán complicado es siempre mantener esa bandera en alto. Todo un ejemplo...

Felicidades por tu blog, que procuraré seguir en la medida en que me sea posible a partir de ahora.

Un abrazo y hasta pronto.

La Guionista Reflexiva dijo...

Gracias, Manuel y bienvenido:

Tienes razón cuando dices que es un episodio demoledor.

A mí me parece un gran ejemplo de lo que puede la voluntad humana. La persistencia de Biberman, Wilson Jarrico hasta conseguir rodar y acabar la película contra viento y marea me parecen dignas de admiración.

Al final vencieron ellos ya que, más de cincuenta años después, La Sal de la Tierra sigue viéndose en todo el mundo. Mientras que ¿quién se acuerda de aquellos que pretendieron impedir su realización?

Un abrazo.

sasadogar dijo...

Ciao Guionista,
me ha parecido muy interesante este post.me encanta esta intrahistoria que cuentas que me hace tener curiosidad por ver esta película.
Ciertamente yo soy una inculta cuando se trata de cine de cierto calado político, como es este caso.
El cine como arte, no sólo sirve para entretener y elevar el espíritu, sino que en muchos casos debe ser tb un medio para denunciar las injusticias, hacerlas evidentes y que no las olvidemos.
Qué genet tan valiente la protagonista de tu historia.
Muchas gracias por descubrirnos esta pelí.
Un radiante saludo.

Piru dijo...

La verdad es que parece ser una historia absolutamente épica, muy interesante por los turbulentos años que corrían y la auténtica odisea que sufrieron para lograr estrenarla. Intentaré hacerme con ella. Si te interesa el movimiento obrero en EEUU y la represión de socialistas y comunistas deberías leer al novelista de Boston Dennis Lehane, sobre todo su Cualquier otro día, que va a convertir en una trilogía sobre la Historia de la ciudad.

Un abrazo Guionista

Supercinexín dijo...

"La sal de la tierra" una de mis películas preferidas.

Aunque conocía algunas de las cosas que cuentas, otras muchas no, así que gracias, muchas gracias por esta magnífica entrada.

Siempre es conveniente recordar y rescatar títulos como este.

La Guionista Reflexiva dijo...

Gracias a tí Sasa:

Sí que era una gente muy valiente, sí. Por defender sus ideales no sólo vivieron estas aventuras sino muchas más:

Biberman fue el primer cineasta que desafió al Comité de Actividades Antiamericanas negándose a declarar ante él, lo que le valió seis meses de cárcel y la imposibilidad de volver a trabajar durante muchos años.

Jarrico, cuando consiguió que le devolvieran el pasaporte, tuvo que exiliarse a Europa.

Clinton Jenks, a raíz de la película, acabó en la cárcel...

En fin, todos eran gente que estaba dispuesta a luchar por aquello en lo que creía.

Petonets a Valencia.

La Guionista Reflexiva dijo...

Hola, Piru:

Estoy segura de que te gustará la película. Se puede encontrar facilmente en DVD.

Tomo noto de tu recomendación y leeré a Denni Lehane. Me interesa la historia del movimiento obrero en general y conozco poco su trayectoria en Estados Unidos, por lo que te agradezco el consejo.

Saludos.

La Guionista Reflexiva dijo...

Gracias a tí, Supercinexín, por la visita y el comentario.

Yo también creo que hay que hablar de películas como esta de vez en cuando para que no queden en el olvido y para que quien no las conoce las busque y las disfrute.

Saludos.

meg dijo...

Guionista, interesante historia, epopeya de unos cineastas convencidos de que lo que hacían y comprometidos con la sociedad y ispuestos a llevar la denuncia hasta el final. Pasó con ellos lo mismo que con Dalton Trumbo, que tuvo que ganarse luego la vida escribiendo guiones bajo el anonimato, después de haber sido catagolado como comunista por la comisión Macarthy.
¿Puedo utilizarla para mi blog?. Sería un tema interesante a tratar en mis recomendaciones de películas.Gracias de antemano por facilitar la historia. Un abrazo y feliz finde semana.

La Guionista Reflexiva dijo...

Por supuesto, Meg, que puedes utilizarla para tu blog. Creo que debemos hacer lo posible para que este tipo de historias sean conocidas por el máximo de personas posible.

Y, sí, tienes razón al comparar a los protagonistas de esta historia con Dalton Trumbo porque se puede decir que todos iban en el mismo barco: Todos luchaban por sus ideales, todos lo hacían desinteresadamente y todos fueron atacados por la maquinaria represiva de la "Era McCarthy".

De nosotros depende que los represores no alcancen la victoria definitiva.

Un abrazo.

ANRAFERA dijo...

Muy interesante ésta entrada. Desconocía la pelicula como las vicisitudes que pasaron.
Contrastes de la vida, conspiran para suprimirla a ser elegida como película cultural significativa.
Gracias por exponernos esta historia.
Saludos cordiales.
Ramón

La Guionista Reflexiva dijo...

Gracias, Ramón:

Cómo dices, la vida tiene estos contrastes. O será que el tiempo acaba poniendo las cosas en su sitio...

Saludos.

Atticus dijo...

Qué interesante tu entrada sobre esta película! Me sonaban el título y el tema, pero desconocía todo lo que cuentas sobre ella. ¡Me han entrado unas enormes ganas de verla! Saludos.

La Guionista Reflexiva dijo...

Estoy segura, Atticus, de que La Sal de la Tierra te encantará. Es una película que vale la pena ver más allá de la aventura que significó llevarla a cabo.

Saludos.

pepe.rg dijo...

la mafia del cine

La Guionista Reflexiva dijo...

La mafia de los poderosos, Pepe. Los que atemorizaban a la gente del cine y la obligaban, bajo amenazas, a no trabajar en esta película eran políticos como Jackson, millonarios como Hugues y el FBI.

Fernando Rey dijo...

Es curioso que muchos de los peores grandes capitalistas hayan sido ex proletarios; Vanderbilt y Rockefeller empuñaron el pico y la pala y pasaron hambre en su juventud, y eso los volvía más insensibles al sufrimiento de sus empleados (y no menos) mientras que sus hijos y nietos que no tuvieron que dar golpe para vivir, fueron, paradójicamente, menos inhumanos para pactar acuerdos con los sindicatos. Algo a lo que los patronos salidos de la clase obrera eran diametralmente opuestos a hacer. "El que tiene dienero lo tiene porque se lo ganó y el que no tiene, pues que se lo gane como hize yo" se limitaban a decir mientras seguían tratando a sus obreros exactamente como ellos mismos lo fueron en su época de trabajadores. Parece extraño que carecieran hasta ese punto de conciencia de clase, si tenemos en cuenta que sabían exactamente lo que significaba ser obrero y pasar hambre, y eso sólo los volvía más duros y no menos.

La Guionista Reflexiva dijo...

Sí, Fernando: Tienes razón. Entre sindicalistas se dice a menudo que no hay empresario más duro que el ex-sindicalista...

Es posible que los patronos salidos de la clase obrera sean tan duros porque se ven reflejados en su empleados y, en ciertos casos, se averguenzan de haber nacido entre las clases bajas... En cambio, sus hijos y nietos ya no tienen ese complejo y eso les hace más dialogantes.

Saludos.